El debate sobre la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU: la posición de Alemania

Desde mediados de la década de 1990, la asignación de un escaño permanente en el Consejo de Seguridad es uno de los objetivos de la política exterior alemana. Este propósito desencadenó la idea de añadir un escaño del conjunto de la Unión Europea (de forma que se convertiría en un tercer miembro europeo junto a Francia e Inglaterra), idea apoyada hoy por Italia, Holanda y España. Pero pronto quedó claro que ni Francia ni Inglaterra estaban dispuestas a ceder su asiento en la entidad, requisito que Alemania pedía para apoyar tal proyecto, así que su objetivo se volvió a centrar en la idea inicial de un escaño nacional.

En 2004, el canciller Gerhard Schörder y el ministro de relaciones exteriores Joschka Fischer incrementaron muy intensamente la campaña para promover su ansiado escaño. Al creciente interés en un puesto permanente en el Consejo se añadieron Brasil, India y Japón. En este contexto nace el «grupo de los cuatro» o «G4», que aglutina a dichos países con el claro objetivo de apoyarse mutuamente para conseguir escaños permanentes en el Consejo de Seguridad. Sin embargo, Japón anunció en enero de 2006 que estaba trabajando para una resolución por cuenta propia. El G4 ha planteado también la posibilidad de añadir, además, otros dos escaños del grupo africano, los cuales se debatieron en 2005 en la Unión Africana (UA), aunque no se llegó a ningún acuerdo entre los tres grandes candidatos: Sudáfrica, Nigeria y Egipto[1]. El G4 cuenta con el apoyo de Francia, Inglaterra y Rusia en el Consejo de Seguridad[2][3].

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El Ministro de Relaciones Exteriores de Japón, el Ministro Federal de Relaciones Exteriores de Alemania, el Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil y el Secretario de Relaciones Exteriores de la India se dan la mano en la Reunión Ministerial de los Países del G4 celebrada al margen de la 67ª Sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas.

Detalles sobre la posición oficial de Alemania

En una página oficial alemana, la del Centro Alemán de Extranjería, se concreta públicamente gran parte de la posición oficial del estado respecto a la reforma del Consejo de Seguridad. Del texto cabe destacar que no solo se aspira a un puesto permanente en el Consejo, sino que también se busca una reforma de raíz para la renovación en el conjunto de la ONU, coincidiendo en este sentido con muchos otros estados y entidades. Aunque no se especifica el tipo de reforma, se afirma que el objetivo a largo plazo es el mismo que el de muchos de sus detractores: un escaño para el conjunto de la Unión Europea. Pero afirma que hoy en día esto es imposible, por tres motivos: primero, la UE no tiene aún una voz unánime en todos los temas; segundo, Inglaterra y Francia no quieren renunciar a sus escaños; y tercero, según la Carta solo los estados pueden llegar a ser miembros de la organización (y en el caso de que se modificara, sería complicado acordar cual es el margen para permitir a otras entidades formar parte de ésta). Respecto a la controversia sobre si las hipotéticas nuevas plazas permanentes en el Consejo gozarían de derecho de veto, igualándolas a las actuales, Alemania no parece posicionarse de forma contundente. Se declara que el G4 prevé no dar derecho de veto a los nuevos miembros al principio y aclarar la cuestión en una conferencia pasados 15 años desde que la hipotética reforma de la Carta entre en vigor.

Argumentos utilizados por Alemania y sus simpatizantes

El primero de los dos grandes argumentos apunta que la situación geopolítica de 1945 —cuando se configuró a grandes rasgos la ONU— no es la actual; como tampoco lo es la de los años 1963 y 1965 —en los que se realizó su primera y única reforma—. Por lo tanto, si la organización pretende representar el mundo, debe reestablecerse. Alemania también ha cambiado radicalmente. Pero este argumento admite implícitamente que el objetivo de la reforma debe ser en pro de la representatividad, lo cual no encaja con la admisión de Alemania en el Consejo.

La segunda consideración es más adecuada para defender la posición a la que aspira Alemania, y consiste en la aportación que hace el estado a la ONU. El artículo 23 de la Carta establece que el principal criterio para ser miembro del Consejo de Seguridad es la contribución a la organización, quedando la anterior cuestión de la distribución geográfica en un plano secundario. Alemania es el tercer mayor contribuyente a sus fondos[4], por encima de todos los países del Consejo actual a excepción de Estados Unidos. Además se ha involucrado considerablemente en las labores que se han llevado a cabo últimamente[5] y destina soldados a la organización.

Razones por las cuales Alemania mantiene esta postura

Indiscutiblemente, Alemania tiene interés en conseguir un escaño permanente en el Consejo de Seguridad. El compromiso creciente que ha adquirido Alemania con la ONU durante los últimos años se puede considerar una conducta estratégica en este sentido. Por este mismo motivo, en ningún caso le interesa reflejar la situación geopolítica actual: esto consistiría, por el contrario, en añadir más miembros de América Latina, África y Asia o en reducir el número de miembros occidentales.

Tampoco le interesa el escaño de la Unión Europea si se establece a costa del suyo, motivo por el cual dice  tenerlo como objetivo «a largo plazo», poniendo tres condiciones que difícilmente se van a dar: es posible que la UE se homogeneice en un futuro más o menos próximo, así como que la Asamblea General permita el ingreso en la ONU de miembros como la UE[6], pero es altamente improbable que Inglaterra o Francia renuncien a su escaño. Lo que en realidad está haciendo Alemania con esos argumentos es posponer el debate. Su primera prioridad es un escaño propio.

Respecto al posicionamiento del G4 sobre el derecho de veto, parece ser que la ambigua posición de Alemania al respecto no coincide con sus intereses, sino que se trata de una posición estratégica para no tener demasiadas dificultades a la hora de ganar simpatizantes, puesto que, como dice la misma fuente, «numerosos Estados miembros consideran al veto como un anacronismo» y se posicionarían en contra. Otro motivo por el que se podrían posicionar en contra, además de la concepción del veto, es la parálisis o falta de gobernabilidad que podrían suponer para la ONU tantos miembros con derecho a veto. Evidentemente, a Alemania le interesa el derecho de veto[7], pero a mi juicio es algo a lo que ha decidido renunciar, pues incluso los miembros permanentes actuales se han negado a tal posibilidad. De hecho, no ha renunciado completamente, sino que su estrategia ha sido la misma que con el escaño de la UE. Posponerlo. Esta vez ha concretado la duración: 15 años desde la hipotética reforma de la ONU.

Entiendo que el interés de Alemania es, en primer lugar, asegurar su puesto en el Consejo, y después, añadir el de la UE en el que tendrá su parte de influencia, y que a partir de esta base ha optado por seguir la maniobra de priorizar la cuestión de su propio escaño y posponer los otros dos debates. El orden de debate que le interesa seguir, entonces, es: primero, ¿Alemania debe entrar como miembro permanente en el Consejo?; segundo, si ha entrado, ¿Alemania debe tener derecho de veto?, y una vez asegurado su puesto influyente en la organización (posiblemente), tercero: ¿Se debe añadir también otro escaño para la UE? Este último paso le interesa en cualquier caso, tanto como si previamente ha conseguido su propio escaño como si no, ya que añadiría su parte de influencia, pero siempre después de haber intentado conseguir el suyo propio.

En cuanto a la reforma integral de la ONU que dice apoyar, sí parece interesarle, pero no si se hace de forma demasiado profunda (cosa que, por otra parte, es muy improbable, por lo que se puede permitir hablar de grandes cambios sin arriesgar demasiado). En el momento en que el debate sobre estas reformas se vaya concretando se posicionará con más detalle, pero de momento, se limita a decir (acertadamente) que sí que le interesa: tal y como está el panorama —casi todos los miembros, incluidos algunos permanentes del Consejo de Seguridad, están de acuerdo en que éste se amplíe—,  puede aspirar a más poder.

Referencias

[1] Información extraída de Africa Focus. Última consulta: 15/09/2015.

[2] Información extraída de DW. Última consulta: 15/09/2015.

[3] Información extraída de BBC News. Última consulta: 15/09/2015.

[4] Información extraída de Wikipedia (observar el cuadro «Quik comparison of G4 and P5 members»).

[5] Por ejemplo, ha contribuido voluntariamente al Programa Mundial de Alimentos y ha entregado 46 millones de dólares para la conservación del Yasuní.

[6] Entiendo que la tendencia de las relaciones internacionales va en este sentido.

[7] De hecho, el ex canciller Gerhard Schröder defendió en 2004 en Japón el derecho de veto para los países que reclaman un puesto permanente en el Consejo.

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