El Índico: un océano de superlativos

El Índico es un océano de superlativos y una metáfora perfecta de nuestro siglo: se trata del océano por el que fluye más comercio, el más conflictivo, el más cálido, el más contaminado, el de mayor contingencia de placas tectónicas y de mayor cantidad de desastres naturales del globo. Es además una región de vital importancia geoestratégica para aquellas potencias que aspiren a un dominio global de la situación del planeta. Gran parte del futuro del planeta va a jugarse en aguas del Índico, pero a pesar de todo, continúa pareciendo un océano más bien insignificante para buena parte de la opinión pública. Es por ello que he sintetizado algunos de los puntos más importantes de la seria agenda política actual del Índico.

En primer lugar, acotaremos la región geográfica de la que estamos hablando.

Mapa Índico con límites

El Océano Índico y sus límites geográficos (elaboración propia).

1. Comercio

El Índico es el océano más «comercial» del mundo. Conecta países repletos de recursos naturales (los hidrocarburos de Oriente Próximo o los minerales de África) con otros sumamente productivos en industria (China o India). Alrededor del 65% de las reservas de petróleo y el 40% de gas del mundo pertenecen a países ribereños, y en torno a un 70% del mercado petrolífero y un 30% del mercado total del mundo pasan por sus aguas.

En este sentido, la cuestión más importante en la agenda actual del Índico es el «expansionismo comercial» chino. El renacimiento chino está basado en la producción industrial masiva y la exportación a todos los mercados del globo. Ello requiere rutas para la exportación (la inmensa mayoría de los bienes industriales se canaliza al exterior por vía marítima) y para la importación (las energías y materias primas que alimentan la maquinaria productiva a menudo son extraídas de otros Estados ribereños del Índico). Por ello, alrededor del 30 por ciento del comercio mundial se localiza en los puertos del Índico.

En este ámbito, el principal elemento de la agenda política es el proyecto chino One Belt – One Road (OBOR). Se trata de un plan global de transportes sin parangón en la historia emprendido en 2013 que alterará el mapa económico mundial, contribuyendo a encumbrar a China como hiperpotencia.

Consiste en la creación de una serie de rutas entre China y varias regiones, en particular Europa y América Latina. Entre estas se incluye un itinerario que conectará el controvertido mar del Sur de China con una amplia red de puertos en el Océano Índico, que sin duda, incrementará los vínculos entre China y el sur de Asia con Oriente Próximo y África.

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El paso de OBOR por el Océano Índico (elaboración propia). Fuente: Higueras, 2015.

Para ello, Pekín está realizando grandes esfuerzos. Financia grandes infraestructuras portuarias comerciales de aguas profundas en varios estados ribereños[1] y ha ampliado el papel de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS),[2] en cuya última cumbre (Ufá), se unieron India y Pakistán, dos piezas clave del proyecto.[3]

Otro punto importante, y ligado al anterior, es el desembarco de China en África. Aunque el litoral oriental africano nunca ha tenido una gran relevancia, la intensificación de la competencia por acceder a recursos limitados está fomentando la presencia de múltiples potencias allí. Particularmente China, que, a cambio de asegurarse el acceso a recursos energéticos y materias primas —cruciales para mantener su actual crecimiento—, invierte cada vez más en infraestructuras africanas (petróleo, minería, transporte, generación de electricidad, telecomunicaciones…); hasta el punto de que ha llegado a ser el principal socio comercial para África. Para 2020, China pretende duplicar el volumen de negocio con África de 2016.

2. Seguridad

Se pueden identificar dos grandes bloques con intereses opuestos en el sistema de seguridad marítima del Índico. Estados Unidos, y en cierta medida sus socios internacionales (India, Australia, Singapur, Japón, Francia, Reino Unido y Canadá) se esfuerzan por obstaculizar la influencia de países como China, Irán y Rusia para mantener y ampliar su autoridad en la región y alcanzar determinados objetivos estratégicos como proteger el acceso seguro a las fuentes de energía. Por su parte, China y otros países como Irán, Pakistán e incluso Rusia se esfuerzan por fortalecer sus posiciones y aumentar su capacidad para contrarrestar las amenazas potenciales que plantean Estados Unidos y sus aliados.

En el ámbito nacional y subregional, los estados menos poderosos se ocupan de manejar amenazas típicamente clásicas (como el mantenimiento de la soberanía y la seguridad marítima, existiendo numerosas disputas jurídicas relacionadas con las fronteras marítimas) y otras menos tradicionales (problemas ambientales, piratería, pesca ilegal, contrabando, mantenimiento de infraestructuras en alta mar…).

2.1. Aspectos militares

Ésta es un área de conflicto. Según el Heidelberg Institute for International Conflict Research, el 42% de los conflictos mundiales se puede asociar con países del Índico (2008). Además, actualmente, está desarrollándose una considerable militarización. Y son muchos los estados ribereños que practican la proliferación de armas de destrucción masiva (destacando India y Pakistán, que poseen armas nucleares).

Es también lugar de mucha rivalidad geoestratégica. El amplísimo volumen de mercancías transportadas contrasta con la presencia de algunos de los estrechos y choke points más importantes del globo,[4] cuyo control es clave para la supremacía en el comercio mundial.[5] De ellos destaca el estrecho de Ormuz, el principal enlace marítimo entre el Golfo Pérsico y el resto del mundo. Alrededor de un quinto del suministro de petróleo del mundo se mueve diariamente a través de este estrecho. Cinco de los mayores productores de petróleo del mundo (Arabia Saudita, Kuwait, Irán, Irak y los Emiratos Árabes Unidos) lo utilizan para la mayor parte de sus exportaciones de energía. En numerosas ocasiones, el estrecho ha sido objeto de tensos enfrentamientos entre Irán y Occidente, en que usualmente el primero advertía de que cerraría el estrecho si el segundo no daba marcha atrás en sus sanciones económicas.

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El estrecho de Ormuz. Fuente: goo.gl/4Mjisf

Entre los choke points más importantes de este océano se encuentran también el estrecho de Bab-El-Mandeb, entre Yemen y Djibouti; y el de Malaca, entre Malasia e Indonesia.

Pasaremos ahora a describir el posicionamiento militar en la región estado por estado.

  • Las capacidades navales de Pekín en el océano Índico se están incrementando y hay perspectivas de que la tendencia se acelere aún más en el futuro. China está protegiendo su flujo comercial con una serie de bases militares conocidas como «collar de Perlas». El «collar» que dibujan estas bases sobre el mapa protege la ruta por la que pasa el 90% del crudo y la mayor parte de las mercancías que este país importa.
  • Estados Unidos, como cabe esperar, ha respondido a la estrategia China creando también su propio collar, utilizando en muchas ocasiones bases que ya existían. Las alianzas norteamericanas son superiores a las chinas en esta zona, por lo que su dificultad es menor. Sin embargo, llevan años de retraso y su objetivo es, de momento, preventivo y defensivo. Buscan no quedarse por detrás y seguir el ritmo de China. Gran parte del despliegue marítimo estadounidense se encuentra comprometido en Oriente Medio y Afganistán.
  • La India se siente desafiada por la proyección de poder china, lo que no es ninguna novedad, dado que sus relaciones con China están históricamente marcadas por disputas territoriales, que tuvieron su punto álgido durante los años sesenta. Actualmente, India define como tarea principal de su estrategia marítima la autonomía estratégica. Para ello necesita una potente marina capaz de mantener a raya las aspiraciones expansionistas chinas, por lo que está llevando a cabo un gran rearme naval[6] que la ha llevado a convertirse en el mayor importador de material defensivo del mundo y ha arrastrado a toda la región a una intensa carrera armamentística. Así, India coincide con Estados Unidos en el interés de aislar a China. La mejora de relaciones entre India y Estados Unidos empezó en 2001, y durante 2015 hemos observado inequívocos esfuerzos de Obama por mejorar las relaciones con India: en enero ambos países declararon «una nueva era de confianza» en sus relaciones y en junio firmaron un tratado estratégico-militar con una duración de 10 años (un paso decisivo en el marco de la aspiración a un acuerdo nuclear civil). En la misma línea, India también está mejorando sus relaciones con aliados de Estados Unidos como Japón, Australia u otros del sudeste asiático.
  • Australia también está reforzando su presencia militar en la región, aunque a niveles mucho menores. Le basta con su tradicional amistad con occidente.
  • Europa, desde el 11-S, ha convergido con Estados Unidos en tanto que está interesada en la libertad del tráfico marítimo para favorecer el comercio y el acceso a los recursos energéticos. Sin embargo, desde 2008 se ha producido un declive de sus marinas en esta zona.
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Presencia de los diferentes estados en el océano Índico. Fuente: Wikimedia.

2.2. Actividades ilícitas

Algunos estados del litoral, especialmente los situados en África —Somalia, Tanzania, Madagascar…—, carecen de recursos y presupuesto para ejercer adecuadamente su soberanía marítima, facilitando el surgimiento de actividades ilícitas de todo tipo.

Piratería marítima

La «piratería marítima» (un concepto amplio que incluye actividades variadas como el secuestro, el robo o la violencia gratuita) es un fenómeno muy frecuente en el Océano Índico.

Atacar los suministros de petróleo o las rutas de suministro (sobre todo en puntos tan vulnerables como las cercanías de Somalia o el Golfo de Adén) es una forma muy factible de perturbar la economía global.

Este tipo de crimen organizado se empezó a incrementar en los noventa, tuvo un pico en 2003 y volvió a incrementarse a finales de la década, siendo cada vez más importante el vinculado a Somalia.[7]

Sin título

La piratería en el océano Índico POR PROCEDENCIAS. Ataques reportados entre 2003 y 2010. * Se atribuyen a piratas somalíes los ataques en Somalia, Golfo de Adén, Mar Rojo, Mar Arábigo y Omán. Fuente: goo.gl/nB6ypz, página 7.

Cabe diferenciar dos grandes tendencias en esta actividad: mientras en el sudeste asiático y el subcontinente indio los ataques son más rudimentarios (suelen realizarse en anclajes y con armas sencillas  —pistolas, cuchillos, machetes…—); en el cuerno de África son más sofisticados (los piratas suelen atacar mientras la víctima está en marcha, están mejor armados y cuentan con buques nodrizas).

La pesca es de particular importancia en el Océano Índico occidental, donde las capturas de atún son más de tres veces las que se logran en el este, debido mayormente al upwelling localizado frente al cuerno de África.[8] Es precisamente en esta zona donde muchos barcos franceses y españoles pescan actualmente en conformidad con los derechos de acceso plasmados en los acuerdos entre la UE y los estados locales. Probablemente, esta es la causa de la mayor sofisticación de la piratería somalí frente a la de otras regiones del Índico: simplemente hay más pesca.

Las potenciales víctimas de la piratería han ido adquiriendo cada vez mayor cautela y protección, defendiéndose cada vez con una mayor vigilancia, tácticas evasivas, contrataciones a empresas privadas de seguridad o patrullas antipiratería. En consecuencia, los piratas somalíes han ido ampliando sus zonas de actuación habitual.[9]

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Crecimiento de las áreas de actuación de los piratas somalíes (2005-2010). Fuente: Wikimedia.

Pesca ilegal

La llamada I. U. U. (Illegal, Undeclared & Unregullated fishing —pesca ilegal, no declarada y no reglamentada—), causa pérdidas multimillonarias y suele realizarse en reservas pesqueras plenamente explotadas o sobreexplotadas (aunque, de hecho, el 75 por ciento de las reservas pesqueras mundiales se encuentran en ese estado).

Estos buques pesqueros no registrados y a menudo extranjeros son objetivos atractivos para los piratas, que a su vez se legitiman como perseguidores de la pesca ilegal.

Contrabando y tráfico humano

El contrabando de armas y droga es muy frecuente gran parte del Océano Índico, sobre todo en el Cuerno de África, Afganistán, Sri Lanka e Indonesia. Cabe añadir también un importante volumen de tráfico de productos falsificados.

El tráfico humano en el Índico es cada vez más rentable y se ve estimulado por la inestabilidad política, la pobreza y la falta de orden de muchos de sus países ribereños, cuya población más desfavorecida demanda desesperadamente formas de trasladarse a países del mundo desarrollado, siendo a menudo víctimas de este fenómeno (bajo diferentes modalidades: trabajo forzoso, trabajo infantil, servidumbre sexual…). A su vez, algunos países del sudeste asiático son destinos muy populares para el turismo sexual por la gran cantidad de mujeres y niñas económicamente vulnerables y la debilidad de la justicia penal; llevando a la prostitución a mover, por ejemplo, más de 6.400 millones de dólares anuales en Tailandia (alrededor de un 1,5% de su PIB) según un estudio de la compañía Havocscope. Por ello, en este océano circulan grandes redes organizadas de trata de blancas.

También hay una gran afluencia de mercancías militares ilegales. Aunque la actividad de grupos armados como Al Qaeda es fundamentalmente terrestre, el océano tiene un papel clave en la infiltración de mercenarios y armas.

El principal problema para quienes tratan de limitar estos tipos de tráfico ilícito es que los contrabandistas cuentan con muchos medios para ocultar la mercancía. El tráfico de personas, armas, drogas y productos falsificados se realiza con buques de todo tipo: de pesca (a menudo, ilegal), de recreo, y sobre todo, de contenedores. Como todos los días se transportan más de siete millones de grandes y pequeños contenedores, la capacidad logística de los funcionarios portuarios y aduaneros para comprobar su contenido es muy limitada. La experiencia reciente ha indicado que los contenedores son utilizados para el contrabando de todo tipo de cosas: agentes de organizaciones ilícitas, armas, víctimas de la trata de blancas, etc.

2.3. Desastres naturales y degradación medioambiental

El Índico es propenso a los desastres naturales: es el océano con mayor contingencia de placas tectónicas y el más cálido. La gran cantidad de islas de baja altitud, la ingente proporción de población costera[10] y la pobreza de la mayoría de los territorios ribereños contribuyen a la fragilidad de la región ante tsunamis y ciclones. En este siglo han sido especialmente destructivos el terremoto iraní de 2003, los tsunamis de 2004, el terremoto de Hengchun de 2006 y terremoto de Sumatra de 2009.

La actividad humana, y particularmente la contaminación y la sobrepesca, constituye también un problema grave.

El Índico es el océano más contaminado del mundo. Recibe ingentes cantidades de tóxicos de aguas residuales, perforaciones, minería y vertido de residuos químicos tanto industriales como  hospitalarios. Particularmente, las aguas de Somalia —donde las autoridades permiten frecuentemente el vertido de residuos a cambio de pagos en moneda extranjera— se han visto muy afectadas por esta lacra.

A la contaminación cabe añadir la constante sobreexplotación de sus recursos oceánicos. Como entre las flotas que compiten por unos mismos recursos suelen ganar las que usan métodos más agresivos, se están imponiendo métodos extremadamente dañinos dirigidos por buques factoría con redes abisales. Después, buena parte del pescado es devuelto (ya muerto) al mar por tratarse de especies distintas a las buscadas. Aunque parte de las aguas del Índico cuenta con una jurisdicción muy laxa en cuanto a estas técnicas de pesca, la ingente cantidad de pesca ilegal hace difícil el control sobre este problema. Todo ello contribuye al agotamiento de muchas especies y a la desestabilización de ecosistemas enteros. Además, como los precios siguen subiendo, al aumentar la oferta, se prevé un agravamiento de la sobrepesca en los próximos años.

Notas

[1] En concreto, en Bangladesh, Myanmar, Sri Lanka y Pakistán. Por ejemplo, desde 2013 ha ampliado y operado en el puerto de Guadar, en Pakistán (ver mapa). Este conjunto de infraestructuras marítimas financiadas por Pekín ha sido denominado «cadena de perlas».

[2] La OCS, fundada en 1996, había tenido originalmente la finalidad de negociar el trazado de fronteras comunes.

[3] Además de estos, la OCS está integrada por China, Rusia y todas las repúblicas postsoviéticas centroasiáticas. La entrada de Irán está pendiente del levantamiento de las sanciones de Naciones Unidas (lo exige el reglamento de la OCS).

[4] Particularmente los estrechos de Bab el Mandeb, Ormuz y Malaca.

[5] Por ejemplo, en numerosas ocasiones, el estrecho de Ormuz (por el que diariamente pasa alrededor de un quinto del suministro de petróleo del mundo) ha sido objeto de tensos enfrentamientos entre Irán y los estados por los que está sancionado (particularmente, Estados Unidos).

[6] Concretamente, está expandiendo su flota con objetivos de cara a 2022 en cuanto al número de buques, submarinos, aviones y helicópteros.

[7] Después de que la Unión de Tribunales Islámicos (UTI) se apoderara de Mogadiscio a mediados de 2006, la piratería fue considerada un crimen, y empezó a capturar centros piratas y puertos. Sin embargo, a raíz de la expulsión de la UIC por las tropas etíopes y somalíes a finales de 2006, la situación se deterioró rápidamente de nuevo.

[8] Un upwelling es una corriente de agua fría y extremadamente rica en nutrientes procedente de los fondos marinos que atrae gran cantidad de peces y pájaros. Ello los convierte en zonas pesqueras muy atractivas e importantes: a fines de los años sesenta se calculaba que cerca de 44% del total de capturas provenían de zonas marinas litorales de upwellings, mientras éstos apenas representan el 0,1% de la superfície oceánica. La somalí es uno de las cinco grandes áreas de upwellings a nivel mundial, junto con las de la corriente de las Islas Canarias, la de Benguela (en el sur de África), la de California y la de Humboldt.

[9] Entre las nuevas zonas donde han ampliado su actividad se encuentran las costas de Tanzania, Seychelles, Madagascar y Omán, el sur del Mar Rojo, Bab El Mandeb y el mar Arábigo.

[10] Actualmente, cerca del 40 por ciento de los aproximadamente cuatro mil millones de habitantes de Asia vive en los primeros 100 kilómetros de la costa.

Referencias

Rosenberg, G. (1997, March 31). Electronic discovery proves an effective legal weapon.The New York Times, Retrieved from http://www.nytimes.com

Ali Zahid, Ahsan & Ehtisham, Hasan (2015, 10 de Julio) Indian Ocean: A zone of benefits or conflicts?, Foreign Policy News. Visto en http://goo.gl/nL6jFN

DeSilva-Ranasinghe, Sergei (2011, 2 de Marzo) Why the Indian Ocean Matters, The Diplomat. Visto en http://goo.gl/K0lCEs

Cordesman, Anthony H. & Toukan, Abdullah (2014) The Indian Ocean Region: A Strategic Net Assessment. Doha: Center for Strategic International Studies (CSIS). Visto en http://goo.gl/jOQlr9

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One comment

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